¿Sabías que el lavar y secar ropa ocasiona un impacto ambiental considerablemente mayor que la producción de la prenda?


Este 2 de octubre se celebra el Día Interamericano del Agua y para celebrarlo queremos entregarte datos para concientizar y tips para hacerte parte de un cambio pro ambiental. 
Para que te hagas una idea: el gasto energético que se utiliza en la fabricación de una prenda que lavamos a menudo, como por ejemplo una polera de poliéster, es 4 veces menor que el gasto energético que se utiliza para su “vida útil”, y esto es por la cantidad de veces que lavamos y secamos esa prenda en nuestra secadora. En cambio, si hablamos de un abrigo (que por lo general es una prenda que no se lava tan a menudo), es al revés, el gasto energético es mayor en su fabricación que durante su vida útil. Además, la cantidad de ropa que ponemos en nuestra lavadora -y la temperatura que la lavamos- es otra de las razones por la que lavar ropa genera un impacto ambiental.

¿Qué podemos hacer para ahorrar energía?

Lo ideal es lavar con la carga máxima (hay estudios que han demostrado que por lo general los usuarios no usan las lavadoras con carga completa) para que la lavadora sea más eficiente, y lavar a baja temperatura para consumir menos energía. En la mayor parte del mundo, la ropa se lava con temperaturas altas, porque se dice que el detergente es más eficaz a temperaturas más altas, por lo que si lavamos a bajas temperaturas habría que lavar más seguido por que el efecto del detergente no sería el mismo.

Por otro lado, una alternativa con gasto energético cero, es tender la ropa al aire libre para secarla, tratando de evitar la secadora por el importante gasto energético que esta demanda. Incluso, si es factible, limitar el uso de la secadora solo a días muy fríos y/o lluviosos.

Es importante que observemos, que concienticemos y cambiemos la forma en que usamos, lavamos y secamos la ropa, no solo una vez o dos, sino haciéndolo un hábito constante. Y tú, ¿qué tips usas para ello? ¡Cuéntanos!